Description
Actriz, cantante, prolífica poeta y prosista, Graziella Garbalosa (La Habana, 1896-1977) es un caso extraordinario en el ambiente artístico cubano en cuanto sus actividades de vanguardia social y literaria durante el primer tercio del siglo XX.
Pese a su fuerte presencia en el ambiente cultural, y quizás a causa de sus peregrinaciones entre dos patrias, hay pocas referencias suyas en la historia literaria.
Sus obras evidencian gran conciencia de experimentos narrativos, muy de la época vanguardista y notable para una mujer, en las que explora la textualización -y de ahí la apropiación- del cuerpo femenino. Su escritura es tanto más atrevida cuanto se recuerda que el sentimiento erótico estaba vedado a las mujeres «honradas» hasta bien entrado el siglo XX.
Casada y con una hija, en 1920 publica un volumen de poesías, La juguetería del amor.
Su primera novela, La gozadora del dolor (La Habana, 1922), publicada cuando la autora ya se había separado de su marido, se encuadra en los melodramas de la época y presenta un fuerte emocionalismo, polaridad moral, trama intensa y exagerada. Es una retórica de extremos, y la novela usa escenas de graficidad sensual y realista para presentar su tesis acerca del goce del placer erótico como acto material que conduce al dolor, el horror y, en última instancia, a la tragedia extrema.
Involucrada en actividades de protesta política alcanza a publicar El relicario. Novela de costumbres cubanas (1923) antes de partir al exilio en México, donde publica la novela Una mujer que sabe mirar (1927). Vuelta a Cuba en 1928 publica otra novela Más arriba está el sol (1931).
A partir de entonces vive entre Cuba y México y viaja por Estados Unidos y Europa (Holanda, Bélgica, Francia, España), ofreciendo sus recitales escénicos y publica, en México, varios otros volúmenes de carácter literario: Narkis. Diez leyendas y cuentos, antiguos y modernos en versos clásicos y libres (1948), primorosamente ilustrado; una Tragicomedia en tres actos y un prólogo titulada Los momentos de Reina Vida (1955), y Charlas en el penthouse (1955), entre otro.
Durante su vida publica artículos, poemas y crónicas sobre una amplia gama de temas culturales y políticos en los mayores diarios en México y en Cuba (El Diario de la Marina, Bohemia, Social, Carteles), y mantiene correspondencia y amistad con Ernest Hemingway, Juan Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Diego Rivera, Gerardo Murillo, Tina Modotti, y José Carlos Mariátegui.
Después de la revolución del 1959 mantiene su residencia en Cuba, donde fallece en 1977 a la edad de 81 años.
Esta edición, con prólogo y notas de Catharina Vallejo, constituye un excelente material para los estudios tanto de narrativa Hispanoamericana de inicios del Siglo XX como de aquellos que estudien la evolución del status de la mujer, a partir de fines del siglo XIX, tanto en España como en Hispanoamérica. Por su retrato del ambiente artístico de vanguardia y las referencias a numerosos escritores y escritoras europeas, la novela es de interés para los estudiosos de la literatura comparada. Sus lazos con la novela erótica-naturalista de la España de principios del siglo XX la coloca en el campo de la literatura hispánica transatlántica, especialmente dadas las relaciones entre Cuba y la metrópoli.
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