Eugenio Cambaceres (1843-1889)
De ascendencia francesa,
nació en Buenos Aires durante el gobierno de Juan
Manuel de Rosas, y
llegó a
ser uno de los miembros más importantes de la generación del
ochenta. Abogado, político y escritor, intervino activamente en la
esfera pública de los años 70 y 80.
Promovió la
separación de la Iglesia y el Estado con un discurso que luego fue publicado
en la Revista del Río de la Plata.
La firmeza
y audacia de sus convicciones liberales —llegó a denunciar los fraudes
de su propio partido— le valieron el ataque colectivo y la fama de “masón”,
“ateo” e “impío”.
Integró la élite
dirigente del Club del Progreso, un centro social que nucleó a intelectuales
y a destacadas figuras de la alta sociedad porteña del momento. Su
ingreso a la literatura coincidió con su alejamiento de la política.
“Vivo de mis rentas y nada tengo que hacer. Echo los ojos por
matar el tiempo y escribo”, afirmó en una frase bastante citada
por la crítica.
Viajó por Europa y vivió en París, aunque en 1889 estaba
en Buenos Aires cuando murió de tuberculosis.
Cuatro títulos integran su producción literaria: Pot-Pourri (1881)
y Música sentimental (1884), reunidos bajo
el subtítulo Silbidos
de un vago y publicados anónimamente, anteceden a sus
mejores novelas, Sin rumbo (1885) y En
la sangre (1887). Por
distintas razones todas sus publicaciones desataron cierto grado de escándalo,
todas fueron —cada una a su manera— algo así como anómalos bestsellers en
su época.