Agustín Moreto
(1618 - 1669), autor teatral español del Siglo de Oro, alcanzó en vida una gran popularidad que continuó durante el Neoclasicismo y que se extendió a Francia, donde se tradujeron y adaptaron varias de sus piezas.
Nació en Madrid en 1618, hijo de comerciantes italianos acomodados. Estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, licenciándose en 1639. En 1642 recibió órdenes menores iniciando así una carrera religiosa en la que estuvo poco preocupado por medrar y que le llevó a pasar la mayor parte de su vida en Toledo.
A pesar de estar alejado de la Corte, su producción teatral alcanzó un gran éxito en la capital y su fama le llevó a ser admitido en la Academia Castellana en 1649. Por su correspondencia, sabemos que cultivó a amistad de otros autores de su época, tales como Jerónimo de Cáncer y Velasco, Juan de Matos Fragoso y Calderón de la Barca, con quienes compuso comedias en colaboración.
A su muerte en 1669, desempeñaba el modesto puesto de capellán del Hospital de la Hermandad del Refugio en Toledo. En su testamento, dejó por herederos de todos sus bienes a los pobres.
Pese a que la crítica actual le sitúa comúnmente entre los seis principales dramaturgos del XVII, hoy en día de sus más de cincuenta comedias conocidas apenas las dos más famosas (El desdén, con el desdén y El lindo don Diego) y últimamente su teatro menor han sido editados. La calidad de su producción y su relevancia e influencia hacen obligada la lectura de sus obras. Al contrario de otros dramaturgos de su generación, Moreto huye de la complicación formal y lingüística, dotando a sus textos una sencillez que le acerca a la sensibilidad del lector moderno, se trate o no de un especialista en la materia. Los engaños de un engaño es una divertida comedia de capa y espada que narra dos historias de amor envueltas en toda clase de enredos y malentendidos que mantendrán al lector en vilo hasta el último instante.